Poema sobre dejar de buscar señales y elegir actuar
Eligir actuar
Imagina un sendero abierto al borde de una arboleda.
La tarde cae lenta
y el aire huele a hierba húmeda.
no eres mi conciencia
ni siquiera su lucidez,
solo el instrumento para sintonizarla.
En el centro del templo
una dimensión se abre:
la razón puede entrar
sin poseerme.
Desde ahí gobierno.
Un destello se despliega
y se invierte sobre un límite
oscuro:
Invirtamos en abrazos,
en «te quieros»
dichos con bocas muy despiertas.
Regalemos sonrisas
que nacen del estómago.
Entre lo que sube y lo que cae
ahí existo.